viernes, 28 de julio de 2017

MI PRIMERA EXPERIENCIA EN AUDIENCIA ORAL (EL RELATO DE UNA VIVENCIA)

El participar en una audiencia oral forma parte de la labor de los profesionales en leyes. En pre-grado existen materias que nos instruyen sobre cómo debemos desarrollar ese acto procesal, la forma en la que está estructurada, qué importancia tiene la misma y, otras cuestiones. Pero, son pocas las veces que nuestros docentes comparten su primera experiencia; como lo hicieron, que sintieron, que tal les fue o donde fue. El estudiante sale conociendo el contenido de la norma, sin embargo, existen ciertos detalles que le serian útiles conocer para desenvolverse mejor en el ejercicio de la profesión.

En esta oportunidad les contaré la experiencia que yo mismo viví en mi primera audiencia oral. Nadie me había dicho  lo que sentiría en ese momento o darme consejos para tener una primera experiencia lo más llevadera posible. En fin, para desarrollar el relato, nos planteamos ciertas interrogantes: 1) ¿Qué sentí cuando me enteré de la notificación?; 2) ¿Cómo diseñé la estrategia?; 3) ¿Dónde fue?; 4) ¿Qué sentí minutos antes?; 5) ¿Cómo se desarrolló la audiencia? y; 6) ¿Que sentí después de concluido el acto procesal? Las líneas del presente texto, representa: la vivencia de un profesional boliviano.



¿Qué sentí cuando me enteré de la notificación?Cuando me notificaron sentí emoción, pues solo me informaron que me tocaba asumir defensa de una persona. La emoción comenzó a tornarse en inquietud a momento de aborde el asunto con mayor atención. Me puse averiguar por diferentes medios sobre el caso que me tocaba asistir. Grande fue mi sorpresa, la prensa devoraba al sujeto que debía defender. Nuestro defendido era una celebridad –lo decimos en sentido irónico–; existían  columnas escritas sobre él en los diferentes periódicos de la ciudad, sin olvidar que los informativos de televisión también pusieron su cuota. De la gran emoción que tenía, pase a sentirme inquieto y presionado, debía realizar un buen trabajo ante esta causa.  

¿Cómo diseñe la estrategia?
Fui notificado cuarenta y ocho (48)  horas antes de la celebración de la audiencia. Tuve que acercarme al juzgado para revisar el expediente judicial y sacar las copias que me serían necesarias para asumir defensa, lo hice en horas de la tarde. Por la noche, al cenar con mis familiares, no dejaba de pensar en el individuo que debía defender; pero lo más importante, que es lo que diría ante el juez. En fin, una vez concluida la cena decide descansar una hora para despejar la cabeza y trabajar con mayor claridad. Me esperaba una larga noche para estudiar el caso, lo hice, termine exhausto pero con el diseño de defensa preparado. Esta primera experiencia no me dejo tranquilo en ningún momento, se inmiscuía en mis pensamientos y actividades extra laborales.

¿Dónde fue?
El lugar donde se desarrollaría el acontecimiento seria: el Tribunal Departamental de Cochabamba, en uno de sus juzgados de ejecución penal. Este sería el espacio donde pondría a prueba todas mis horas de lectura, años de estudio y esfuerzo. El lugar se encontraba relativamente tranquilo cuando llegue, no había mucho movimiento de gente, abogados ni periodistas. Asumí defensa de una celebridad que generó repercusiones mediáticas en pocas semanas. Cuando llego el procesado, el ambiente cambio, provocó mayor movimiento de personas en pocos minutos. El conocido “Palacio de Justicia” se convirtió en el lugar de mi primer debate jurídico en el ejercicio de la profesión.

¿Qué sentí minutos antes?
Llego el día. Al despertar por la mañana, sabiendo de lo que me esperaba horas más tarde, no tenía intenciones de soltar las sabanas, me tape la cara con ellas y me puse a pensar: ¿Cómo saldría la audiencia?; ¿Estoy lo suficientemente preparado para ella?; ¿La estrategia era adecuada y coherente?; pensé en las posibilidades que tenia de ganar o perder. Me hice de valor y salí de la cama directo a echarme un baño, me vestí, aliste el material para la audiencia y salí de casa a afrontar mi primera experiencia. Pase por la plaza 14 de septiembre –lugar histórico y turístico– había mucha gente que caminaba apurada, incluso yo; a unos metros de la plaza sobre la calle Sucre me acerqué a un puesto de venta y compre una botella pequeña de agua vital y unos cuantos dulces de menta, para consumirlos después.
Llegue al tribunal, antes conocido como el Palacio de Justicia, tuve la suerte de abordar el ascensor solo, ya dentro, viéndome en el espejo pregunte ¿Qué estoy haciendo aquí? Se abrió la puerta del ascensor, ya no había vuelta atrás, era hora de demostrarme a mí mismo de que estaba hecho. Anuncie mi presencia en secretaria del juzgado, a unos pasos se encontraba el sujeto (procesado) a quien debía defender, me acerque a él de forma cortés, me presente, le extendí la mano y le explique lo que sucedería en el acto y la forma en la que nosotros actuaríamos. Al principio el sujeto me clavo un mira fría e intimidante, ignore aquello y seguí con mi trabajo, a medida que conversábamos logramos tener una comunicación más fluida e incluso sus familiares se acercaron para aportar con mayor información sobre el caso. La secretaria del juzgado llamó a los sujetos procesales para iniciar con la audiencia programada.  

¿Cómo se desarrolló la audiencia?

Se instaló la audiencia en el despacho de la autoridad judicial –fue un caso excepcional–. Fue la primera vez que estaba en frente de un juez; era un hombre con una mirada rígida, llevaba un anillo y reloj de oro, vestido de traje formal, un buen nudo de corbata. No estaba seguro si lo que llegara a manifestar le importaría, pues mi apariencia hacia ver un abogado joven, y eso en nuestro medio es sinónimo de inexperto. Estoy seguro que tanto: juez, fiscal, procesado, familia del procesado, escoltas policiales y secretario; subestimaban mi capacidad, ya sus miradas y su tono de voz al dirigirse hacia mí los delataba. Esto lo hacía más complicado aún, sobre todo para mis técnicas de automotivación, no teína salida, ya todo estaba listo, todos los actores en sus lugares y prestos a escuchar las primeras disposiciones del juez; en ese ínterin yo no lograba todavía acomodar mis hojas –me encontraba nervioso–. La única salida que tenía era cumplir fielmente la estrategia de defensa que diseñe la noche anterior. Me notificaron cuarenta y ocho (48) ahora antes del acto procesal, a raíz de que la causa se venía suspendiendo ya hace mucho; durante el día estudie los antecedentes del caso y por la noche preparé la defensa.
El juez inicia el acto preguntando al secretario el motivo de la presente audiencia, después de recibir la respuesta pasó a otorgarme la palabra. Comencé de la siguiente manera: 1) Me presente, seguidamente la introducción del caso; 2) El desarrollo de mi defensa y; 3) Las conclusiones, acompañadas de mi petición. El desarrollo, la conclusión y la petición lo hice empleando fundamentos jurídicos básicos y precisos, con el fin de evitar complicaciones. Mi primera intervención fue sencilla y clara, quede tranquilo.
Después toma la palabra el fiscal y realiza su respectivo trabajo –él ya era más canchero por su puesto– al finalizar su intervención presentó un informe. El juez le dio una rápida leída, después me lo entrego en las manos para que nosotros revisáramos; no sabía por dónde comenzar, lo primero que hice fue darle una mirada de arriba-abajo, me costó refutarlo. Al final se me prendió el foco y respondí lo siguiente “mientras no exista una imputación formal no puede atribuirse la responsabilidad de un hecho”. Todo marchaba bien.

¿Qué sentí después de concluido el acto procesal?
Concluido en acto procesal, salí más tranquilo, conforme con el trabajo que había desarrollado. El auxiliar del juzgado solicitó mi firma, lo hice, seguidamente lo hizo el procesado; aproveche ese momento para despedirme de él con la cortesía debida, recibí un gracias del sujeto, su actitud hacia mí cambió, dejo de verme como una amenaza, la despedida fue respetuosa. Afuera se encontraba su familia, me dieron las gracias y me extendieron la mano para despedirse; antes de subir al ascensor unos de sus familiares me pidió el número del celular, al cual accedí y se lo di pero era el número que ya no usaba –no me había percatado de aquello–. Todo termino tranquilo para mí, antes de volver a casa me di un par de vueltas la plaza 14 de septiembre para distraerme un momento, ni bien llegué al domicilio me puse a desayunar, eran las 11:00 am. Ya por la tarde debía retomar el trabajo.  

En conclusión. Para superar esta primera prueba, el factor académico fue importante, pero igual de importante fue el aspecto emocional. Al ser mi primera experiencia sentí muchas emociones: alegría, inquietud, sorpresa, presión, nervios, entre otros. Esta vivencia supero la barrera que debe existir entre el trabajo y la vida personal, pues en todo momento pensaba en la audiencia y nuestro defendido, incluso a momento de cenar. Sin olvidar la forma en la que fui notificado y el plazo que tenía para trabajar en la causa; además, la imponente presencia que tenía la autoridad judicial y todo ese entorno. Todos estos aspectos hacían de mi primera audiencia oral un reto duro de superar.      

Tarde o temprano tenía que experimentar una situación de estas, para esto nos formamos durante muchos años. Las experiencias pueden variar entre unos y otros, el hecho es que siempre queda recuerdos –buenos o malos indistintamente–. Nuestro relato será útil para profesionales o los que en un futuro lo sean, pues en ella encontrarán la experiencia vivida de un abogado. Lo más probable es que algún día vivirán en carne propia lo que nosotros sentimos en su momento. Aquellos profesionales que ya pasaron por una situación similar, entienden de lo que hablamos. El contar nuestra vivencia será útil para muchos, en especial para los que están a punto de participar de una audiencia oral.


Muchas veces escuches decir que lo más importante era practicar o desenvolverse en la práctica, dejando de lado el tema teórico. Estamos en desacuerdo con aquella apreciación. Debemos formarnos teóricamente o conocer los conceptos e ideas básicas de nuestra ciencia, solo de esta manera enfrentaras las dificultades que se te puedan presentar en el ejercicio de la profesión. Sin olvidar que a los abogados nos conocen como personas letradas. En mis primeras experiencias en el ejercicio de la profesión pude observar que la dificulta se encuentra en la inseguridad,  esta se presenta a momento de poner en práctica los conocimientos que tenemos, dudamos: en plantear un criterio jurídico, en realizar una fundamentación, en describir la suma de un memorial, entre muchos otros. El conocimiento teórico es fundamental para desenvolvernos en la praxis. 

4 comentarios:

  1. Un reto muy bien asumido Marcelo, felicidades y sigue adelante!!!

    ResponderEliminar
  2. Marce no m esperaba menos de ti, son buenas tu apreciaciones que se tiene en su primer día de trabajo, t felicito y sigue creciendo como profesional amigo!!!

    ResponderEliminar